DENIS, nuestro portero principal

DENIS, nuestro portero principal DENIS acabó viviendo en nuestro jardín. Decidimos soltarlo porque después de dos adopciones que no cuajaron, pensamos que era mejor no volver a hacerlo pasar por lo mismo. Eran demasiadas familias fallidas...
Se transformó. Vivía feliz paseándose a sus anchas, tomando el sol o disfrutando de la naturaleza. Se había hecho dueño del porche de la casa principal de nuestro refugio y era el primero que salía a recibirnos en cuanto escuchaba a algún voluntario abrir.
Pero un día, lo echamos en falta. No era extraño porque los gatos de nuestro jardín hacen una vida libre, pero cuando al día siguiente tampoco lo vimos, sabíamos que algo le pasaba.
Denis murió estando ingresado en la madrugada de ese mismo día. Un fallo hepático dejó para siempre nuestro porche principal vacío.
Con el tiempo otros gatos lo ocuparan, pero las que tuvimos la oportunidad de conocer a Denis jamás olvidaremos esos ojos azules que nos miraban a través de la cortina cada mañana cuando llegabamos para hacer el turno diario en el refugio.
Denis fue y siempre será nuestro porterito más querido y recordado, ese que alguien nos abandonó un día en la puerta y que acabó haciéndola suya para siempre.

comentarios

  1. por: BeatrizPH - 08-10-13 #

    Hasta siempre croqueta!

    Ha pasado ya mas de un año y cada vez que entro al refugio echo de menos tu recibimiento, la entrada jamás ha sido lo mismo sin ti!
  2. por: Rosa - 18-10-13 #

    Guardian de nuestro refugio.

    Nunca pensé que a ti te pudiera pasar algo… tan fuerte, tan sano, tan guapo.
    Un día antes de ese estremecedor día, te comentaba que no molestaras a las abejas y avispas, que te podrían picar. Pero tú seguías en tus trece de beber ese agua fresquita recién echada. Mientras yo temía por ti, que cabezotas eras a veces…
    Luego al terminar mi jornada de turno, me sentaba frente al porche y disfrutaba de verte dormir plácidamente entre mantitas y almohadas, o te venias conmigo al rozarte con mis piernas para pedir mimos. Suave, guapo a más no poder y esa mirada…siempre vigía de nuestro refugio.